POEMAS
1.
Decían que me sobraba corazón.
Solo tengo un pájaro que se posa
para tomar impulso
y volar más allá de mi pecho.
Mis raíces doblegándose a su paso.
Me acerco a la orilla,
llueve y brilla el sol a la vez.
Me mojo la cara suavemente,
pero en seguida me caliento.
Vuelvo a la playa y corro,
el tiempo va hacia atrás.
Mi abuela me espera
con la toalla abierta.
Me abraza,
me calienta,
la miro
–y desaparece–
Toda naturaleza es bella
si la miras con cuidado.
3.
Te miro desde la distancia,
vienes con un ramo de flores,
y el olor de los lirios, que tenía grabado,
me transporta, quieta, lejos.
Un perro te mira,
te olfatea,
yo miro al perro y lo siento;
el aroma duplicado, denso.
Te beso,
te sonrío,
me mira el perro
–el exhalar de los lirios–
contigo el sosiego.
4.
UN VIEJO DESCONOCIDO
Un hombre desconocido
nos saluda con la mano.
Sentado en la linde de la carretera
se agarra a su bastón.
Soportando sus pensamientos.
Soportando su vieja sombra.
Nos nos conoce, pero nos saluda
–nos sonríe
y se agarra más fuerte.
5.
LO QUE DESAPARECERÁ
Las aguas nos hunden.
Miramos hacia arriba,
bajo la sombra de los árboles muertos.
Y nos engullen.
Si pudiéramos ser estatuas, seríamos eternos.
Sin duda, moriremos.
Solo quedarán nuestras raíces hundidas
de las que germinarán algunos brotes–
que beberán de nuestras lágrimas.
6.
SOBRENATURAL
El silencio de los pájaros inunda el jardín.
Las enredaderas abrazan los recuerdos.
Aúlla el viento, el exhalar de las rosas.
Los fantasmas de los árboles,
custodian cada paso.
Las palabras guardadas, resuenan
en las paredes. Los miedos; en las sombras.
La casa está vacía de sueños.
En lo alto de las escaleras, un mar eterno.
Y tras las cortinas, una luz cegadora.
Divinidad etérea que habita la casa.
Eternidad descompuesta; de carne y
nostalgia. Siempre despierta,
siempre dormida. No te mira,
pero te congela. No te persigue,
pero nunca estás sola.
7.
Un millón de estorninos pintos
anidan en mi cuerpo.
Un oleaje susurra.
Murmuraciones.
Me echo a llorar
y vuelan, lejos
—hacia mi luz
8.
La bestia emerge de un mar
que se expande en la nada,
se adentra en el vacío
donde la calma es agua
y respira.
Luz sin dirección,
sin tiempo.
Los viejos fantasmas hunden el frío.
Olvidaste las olas,
más tu sombra pesa como una roca.
9.
Llueve desde el techo
y el agua se filtra en mi corazón.
La mujer espectral
me señala y
se convierte en mar.
Difumino sueño y vida.
Me adentro en la niebla,
llega un misterioso trino:
no necesitas ser más.
10.
En el jardín de lilas
encontré un pájaro
atareado en cantar.
—Quise decírselo—
Pero no hizo falta la noche.
Bastaba con el silencio que
en ese instante estaba en flor.
11.
Un espíritu errante
me pregunta en silencio:
—¿Hace cuánto me esperas?
Me abraza
y me hace la entrega:
Un pájaro amarillo
entre mis manos.
Jamás estuve tan desorientada.
12.
El pájaro que no se ve
ilumina su trayectoria
embiste a las sombras
y convierte a los poetas
en petirrojos.
En la oscuridad
enciende farolillos
los llena de flores
y forma un camino
hacia la luz.


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