MOBY DICK DE HERMAN MELVILLE
Moby Dick es un libro asombroso y la gran epopeya americana. Es una obra monumental, no solo por su extensión, sino por la profundidad simbólica y filosófica que encierra. Lo que más me ha impresionado es cómo Melville convierte la ballena en un enigma total: una criatura muda, pero que parece meditar; un ser que encarna el misterio del mundo, de Dios, de la muerte misma. El chorro que lanza al aire se vuelve visión de su espíritu, una señal de lo inasible. En su blancura– como los caballos de Carver– se mezcla lo puro con lo terrorífico, lo sagrado con lo indiferente.
Moby Dick es el Leviatán: un poder cósmico que escapa al entendimiento humano. Si Dios fuera un animal, quizá sería una ballena. Ante ella, el capitán Ahab no solo busca venganza, sino que se rebela contra un universo que, como el de Camus, parece sin sentido. Exige respuestas a un mundo que no tiene voz. Pero Ahab no acepta ese silencio. Lanza su ira contra el vacío, esperando que algo responda. El sufrimiento humano, no tiene por qué tener propósito, y eso lo enloquece. Y cuando el Pequod naufraga, lo único que queda es el mar, indiferente, silencioso: un dios ausente.
La novela, así, se convierte en un monumento literario a lo insondable: la sabiduría muda del mundo animal, el límite de nuestra compresión, y la desesperada necesidad de encontrar significado donde quizás no lo hay.
Algunas citas inolvidables:
"Cada vez que me sorprendo poniendo una boca triste; cada vez que mi alma hay un noviembre húmedo y lloviznoso; cada vez que me encuentro parándome sin querer ante las tiendas de ataúdes; y especialmente, cada vez que la hipocondría me domina de tal modo que hace falta un recio principio moral para impedirme salir a la calle con toda deliberación a derribar metódicamente el sombrero a los transeúntes, entonces, entiendo que es más que hora de hacerme a la mar tan pronto como pueda."
"Y aún más profundo es el significado de aquella historia de Narciso, que, por no poder aferrar la dulce imagen atormentadora que veía en la fuente, se sumergió en ella y se ahogó. Pero esa misma imagen la vemos nosotros mismos en todos los ríos y océanos. Es la imagen del inaferrable fantasma de la vida; y ésa es la clave de todo ello."
"No se puede ocultar el alma."
"Con un sobresalto, todos fijaron la mirada en el sombrío Ahab, quien estaba rodeado por cinco fantasmas oscuros que parecían recién formados del aire."
"El sol y el pez murieron sosegadamente a la vez."
"Sí, por más que nos esforcemos, todos hemos de dormir al fin en el campo."
"Entonces, pequeñas aves volaron gritando sobre el abismo aún entreabierto; una tétrica rompiente blanca chocó contra sus bordes abruptos; después, todo se desplomó, y el gran sudario del mar siguió meciéndose como se mecía hace cinco mil años."




Comentarios
Publicar un comentario