ESCRIBIR Y BORRAR. ANTOLOGÍA ESENCIAL DE ADA SALAS.





Ada Salas ha sido un espejo. Un espejo en el que he podido mirar de frente a mi propia poesía: la poesía del silencio. En su antología Escribir y borrar, el silencio y los espacios en blanco cobran un protagonismo esencial. Cada poema es un delicado equilibrio entre lo dicho y lo no dicho, entre lo que se escribe y lo que se borra. Este enfoque transforma el acto de lectura en una experiencia contemplativa, invitando al lector a detenerse, escuchar lo implícito y habitar los intersticios donde el poema encuentra su verdadero significado.


       

           Ada Salas. Fuente: Círculo de Bellas Artes.
        


La poesía de Salas se construye como un arte de la sustracción, un proceso casi escultórico en el que el silencio actúa como molde. En lugar de añadir capas de lenguaje, la autora esculpe el poema eliminando lo superfluo, destilando las palabras hasta llegar a su esencia más pura. Este minimalismo, lejos de ser frío, crea una atmósfera íntima y profundamente emocional. Las pausas, los blancos en la página y los silencios entre versos no son meros adornos; son herramientas expresivas que amplifican el significado y permiten que el lector complete el sentido del poema. 

Salas reflexiona también sobre el propio acto de creación poética, percibiéndolo como un proceso efímero y transitorio. La escritura, para ella, no es un acto de permanencia, sino de desaparición. Este gesto de "escribir para borrar" se convierte en una metáfora de lo humano: lo inacabado, lo incierto y lo frágil. En palabras de la autora, “todo poema es también una forma de desaparición”, subrayando la conexión entre la obra poética y la naturaleza efímera de la existencia misma.

Los títulos de los libros de Ada Salas —La sed, Esto no es el silencio— ya anticipan una poética que explora la tensión constante entre lo presente y lo ausente, entre lo que puede ser nombrado y lo que queda fuera del lenguaje. Esta búsqueda de lo inefable sitúa a Salas en una tradición que dialoga con autores como José Ángel Valente, quién también investigó el vacío y el silencio, o con la poesía japonesa de Bashō, en la que el haiku captura lo esencial del instante.

Leer la poesía del silencio es un ejercicio de introspección. Nos obliga a detenernos, a escuchar lo que no se dice, a leer entre líneas. Requiere una disposición activa por parte del lector, que debe aceptar la sugerencia del poeta para completar el sentido del poema con su propia sensibilidad y experiencia. 

Escribir y borrar,  es una invitación a explorar un enfoque poético que reivindica el valor del silencio, el vacío y la fragilidad. Con un lenguaje depurado y una sensibilidad única, Salas construye un espacio íntimo donde cada palabra y cada silencio tienen un peso específico. Su poesía nos recuerda que, a veces, lo más poderoso no está en lo que se dice, sino en lo que se deja intuir.


Algunas de mis poesías favoritas: 


Ha segado la noche las espigas del sueño. Aguda 

transparencia. Duele 

la soledad

como el sol a los ojos. 

Asombra tanto pájaro venido de tan lejos

a recibir la calma.


IV

Anunciación 

            MAESTRO DE FLÉMALLE


Y no rompe el cristal. No es luz 

lo que me llega 

desde el cielo


es nieve

irredimible

sobre mi corazón. 


II

(Petirrojo)


Estoy

aquí


me ves


puedes mirarme. 


Y algunas frases de sus ensayos sobre poesía: 


"No escribir sería no querer ver. La escritura multiplica."


"Un buen poema no interpreta el mundo, le añade algo nuevo."


"El poeta no puede proceder por tanteo. La poesía se espanta ante la duda. Por eso no hay poemas medios: se acierta o se yerra. En poesía, la aproximación es error." 


"El poema que nos ilumina lo hace porque viene a posarse, como un ave regia, en un espacio oscuro - de duda, desazón, curiosidad, desconsuelo o vacío- de nuestra vida, de nuestro ser hombres y dándonos luz, nos quita el peso de ese hueco que lo esperaba." 


"La poesía me construye hacia el infinito."


"En el momento en que un poema se "comprende" deja de ser "el otro que es", pierde su poder de seducción, es decir, deja de ser poema. De modo que no puede hablarse de tal cosa ("comprender un poema")porque, dicho tal vez con cierto "pathos", comprender un poema es matarlo". 







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