JOB DE JOSEPH ROTH
Job, escrita por Joseph Roth en 1930, es una profunda y conmovedora novela que aborda temas de sufrimiento, fe y resistencia ante la adversidad. La historia sigue a Mendel Singer, un modesto maestro judío que vive en un pequeño pueblo en el Imperio Austrohúngaro. A lo largo de la novela, Mendel enfrenta una serie de tragedias personales que le llevan a la pérdida de su fe en un Dios que parece haberlo abandonado. El título de la novela hace referencia a la figura bíblica de Job, quien, a pesar de ser sometido a sufrimientos extremos, nunca la pierde.
La narrativa de Roth es melancólica y poética, y presenta una crítica a las condiciones sociales y económicas de la época, así como una reflexión sobre el sufrimiento humano y la búsqueda de sentido en un mundo aparentemente indiferente. A través de la historia de Mendel, Roth explora la relación entre el dolor y la espiritualidad, y la lucha por mantener la esperanza en circunstancias que parecen insostenibles.
Es interesante como trata también algunos temas que se podrían considerar secundarios como el distanciamiento conyugal, la ambivalencia hacia sus hijos, el sentimiento de melancolía apátrida...durante todo el libro solo cabe una pregunta: ¿Por qué permite Dios que le pasen cosas malas a la gente buena?.
Job es una obra maestra de la literatura europea, que no solo explora la condición humana en su máxima expresión de desesperación, sino que también captura la esencia de la experiencia judía en un momento histórico turbulento. Con un estilo sobrio y profundo, Joseph Roth crea una historia que resuena con la universalidad del sufrimiento y la redención.
Algunas citas que muestran el carácter poético de la prosa de Roth:
"El día exhaló su aliento en la ventana. Entonces las luces se volvieron tristes y débiles. Tras las cabañas bajas se vio salir el sol. Con llamas rojas llenó las dos ventanas orientales del edificio. Mendel aplastó las velas, ocultó el libro, abrió los ojos y se volvió para irse. Salió al aire libre. Olía a verano, a pantanos secos y al verde que ya despuntaba. las persianas seguían cerradas. La gente dormía."
"Teníamos que habernos quedado allí. Amar los caballos. Beber licor. Dormir en las praderas. Dejar a Mirjam que saliera con los cosacos. Y querer a Menuchim."
"Me he hecho viejo. He visto desaparecer un par de mundos. Al fin me he vuelto sensato. Todos estos años fui un maestro necio. Ahora sé lo que digo."



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